Mascotas



Jack Trawer fue un músico y guerrero vikingo danés, nacido en el año 850 d.C. Durante la Edad Media, los vikingos de Dinamarca sembraron el terror en gran parte de Europa, llegando incluso a conquistar Inglaterra y diversos territorios. Jack sirvió como soldado bajo el mando del rey Knud (Canuto), cuyo dominio se extendía desde Noruega hasta Inglaterra alrededor del año 865.

Reconocido por su valentía y habilidad en combate, Jack se convirtió en un guerrero respetado en todo el reino. Sin embargo, en una batalla cercana a Edimburgo, en Escocia, sufrió heridas devastadoras: fue alcanzado por el filo de una espada y atravesado por innumerables flechas en el año 868. Fue trasladado a Copenhague, donde recibió tratamiento durante cien días, pero sus heridas nunca sanaron por completo.

A pesar de ello, Jack continuó participando en campañas militares, incluyendo el asalto vikingo a París en el año 871. Con el paso del tiempo, fue olvidado por la historia, pero nunca murió.

Siglos después, en 1915, llegó a Chile, estableciéndose en Concepción, tras huir del contexto de la Primera Guerra Mundial. Como antiguo guerrero, rechazaba las formas modernas de combate, alejadas del enfrentamiento cuerpo a cuerpo que definió su vida.

En la actualidad, forma parte de la banda Strawers. Ha seguido la evolución del rock desde sus inicios y, aunque aprecia la música en general, su mayor afinidad es con el metal nórdico, ya que le evoca sus raíces. Mantiene una estrecha relación con los demás integrantes del grupo y participa activamente evaluando sus composiciones.

Debido al paso del tiempo y a las secuelas de sus heridas, Jack debe cubrir su rostro al salir, ya que su apariencia es extremadamente envejecida, similar a la de una calavera.






El Trawer Ball es una entidad proveniente de una dimensión desconocida para la humanidad. Su origen es incierto, y no existe registro alguno de su nacimiento. Se manifestó ante la banda por primera vez durante un ensayo, declarando su interés en comprender la música, ya que en su dimensión esta es escasa y distorsionada, conocida solo por unos pocos.

Según explicó, su especie posee habilidades extraordinarias: pueden volverse invisibles y permanecer imperceptibles para los humanos. Sin embargo, el Trawer Ball decidió revelarse voluntariamente, motivado por su curiosidad y su deseo de establecer contacto.

Desde entonces, ha acompañado a Strawers con un propósito claro: recopilar suficiente música para llevarla de regreso a su dimensión, donde espera compartirla con su especie y preservarla por toda la eternidad. Actúa como una especie de observador constante, registrando cada ensayo, composición y presentación.

Este enigmático ser aparece y desaparece de forma repentina. Es de pequeño tamaño, levita en el aire y posee una personalidad inquieta y burlona. Disfruta haciendo gestos exagerados y riéndose de todo, aportando una presencia tan extraña como fascinante.